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Beatus Ille

Ric Elias, 3 cosas que aprendí mientras mi avión se estrellaba

Ultimamente, intento tener en cuenta el sabio consejo de disfrutar el momento, de intentar estar presente, con el 100% de los sentidos, en las cosas que hago, para aprovecharlas al máximo (te sorprendería saber cuánto se intensifican tus sensaciones y sentimientos dejando el móvil, la tele o Internet de lado mientras, por ejemplo, estás con tus hijos/as).
Sin embargo, después de ver este vídeo, en apenas 5 minutos no es que haya decidido tenerlo en cuenta, es que voy a convertirlo en mi modo de vida. Te cuento: este hombre, Ric Elias, iba en un famoso vuelo que tuvo un aterrizaje de emergencia en el río Hudson, en EE.UU. Gracias a la pericia del piloto, lo que podía haber sido una catástrofe, se convirtió en un milagro. Sin embargo, los pasajeros no sabían qué iba a suceder, y se dieron por muertos, situación en la que la mente humana tiende a reflexionar. Ric nos cuenta que aprendió 3 cosas:

– que la vida cambia en un minuto: todo lo que dejas por hacer, pensando en que ya tendrás tiempo mañana, puede no suceder nunca, y hacer que te arrepientas de haberlo pospuesto. Alguien dijo una vez: vive como si no hubiera mañana. Con cabeza, por supuesto, pero sin dejar a un lado nuestros sueños e ilusiones, para un mejor momento. Puede no llegar nunca !
– que no hay que perder el tiempo en cosas que no importan, con gente que sí importa. El lleva 3 años sin discutir con su mujer, porque dice que ha elegido ser feliz, y no tener razón. Yo me he propuesto lo mismo, y de momento, me he marcado un objetivo de intentarlo durante el mes de Julio, para implantarlo de manera definitiva en mi vida.
– que quería hacer lo imposible por ser el mejor padre posible: en esto, Leo Batauta, de Zen Habits, nos echa una mano, haciéndolo muy fácil:

* Estar ahí cuando nos necesiten…y cuando no, también.
* Quererlos plenamente, y demostrárselo, claro, en nuestras palabras y actos.
* Estar presente: cuando estemos con ellos, aparcar todo el resto de cosas, y tener nuestra atención al 100% dedicada a ellos, escucharles atentamente, y mirar con atención lo que nos quieran enseñar.

Luego, sigue con otra serie de consejos, pero esos ya son para nota, aunque merece la pena leerlos aquí, sobre todo, porque provienen de un hombre que tiene seis hijos, así que merece la pena escuchar cómo se las ingenia con todos ellos.

Sé que el mundo está fatal, que la economía es una pesadilla, que parece que no hay futuro, pero, si no vivimos el presente, si no intentamos estar al 100%, aprovechar las cosas que nos ofrece la vida, luego nos arrepentiremos largamente, y nuestra infelicidad será doble.

Por cierto…el título del post se lo agradezco a Mertxe Pasamontes, la psicóloga 2.0, en su post Tiempo de tener tiempo, donde he aprendido que, además del Carpe Diem, disfruta el momento, está este poema en latín de Horacio, que viene a defender lo mismo, el ritmo pausado y relajado en nuestras vidas. Lee el post completo aquí.

Y tú, si vieras la muerte cercana, ¿qué cosas crees que aprenderías?

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Vuelve a ser un niño

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El sábado estuvimos, con un grupo de niños y padres del colegio, en el Observatorio de Pujalt, aprendiendo acerca de los fenómenos meteorológicos, haciendo experimentos, y descubriendo cosas acerca del Universo. Fue un día excepcional, vimos cosas poco habituales, como un arco iris cuando no estaba lloviendo (en superficie, se ve que es habitual que llueva en altura y la lluvia no llegue a la Tierra), varias estrellas fugaces (la visibilidad era espectacular), y a la vuelta, por la carretera, un par de zorros.

Los niños hicieron algunos experimentos y acabaron encantados, y los padres también aprendimos mucho. Creo que la clave es que los que fuimos allí mantenemos una actitud curiosa ante la vida, nos seguimos preguntando, y tenemos ganas de aprender. Creo sinceramente que, al hacerse adulto, uno se cree sabio, piensa que lo sabe todo, y pierde la curiosidad infantil…y en ese momento, empieza a morir. Hay que ser curiosos siempre, nunca se sabe lo suficiente, vivimos en un planeta fascinante, con un sinfín de cosas que ver, un montón de países y culturas diferentes que visitar y miles de millones de personas interesantes para conocer. Por no hablar, claro, del maravilloso Universo que nos rodea. Centrarnos sólo en los problemas del día a día, en la rutina, y en nuestro “ser adultos” no nos lleva a ningún sitio.

Sé un niño, investiga, pregunta, curiosea, aprende, incluso juega, y tu vida será mucho más llena. Descubre tu niño interior, y sácale de nuevo a la luz. Cuando seas mayor, más que ahora, lo agradecerás. O prefieres ser un viejo gruñón con apenas 40 años?

Sé tu mismo

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Ya he hablado antes en el blog de mi hija Alba, tiene 4 años, y lo menos que se puede decir de ella…es que es muy original. Como ejemplo, la foto adjunta, donde decidió ponerse montones de pulseras…en el pie. Ahora tiene una novia de su clase, otra niña de 4 años, y juegan a ir juntas de compras, pasear a los muñecos, etc. Pero antes, tenía al mismo tiempo 2 novios y 3 novias. Y nosotros…le dejamos hacer. No quiero condicionarla, sujetarla con convenciones sociales, con argumentos arcaicos. Con ella, solo mantengo una regla: mientras que no haga daño a los demás, no importa lo extravagante que sea la idea que ha tenido, que le dejamos hacerla.

Y esto me lleva a los adultos. Vivimos atados por las normas, las convenciones, lo que desde pequeños se nos ha dicho que está bien o mal, y en muchas ocasiones, esto nos lleva a no ser felices, a estar incompletos, a tener la sensación de que “nos falta algo”. Por eso digo “sé tu mismo”, siempre con una idea al frente: no hacer daño a los demás. Pero daño real, no molestia porque vistamos diferente, hablemos diferente, amemos diferente o comamos diferente. Esto es solo una discrepancia de opiniones, muchas veces, una falta de empatía, de capacidad de ponernos en el lugar del otro y opinar que, aunque a nosotros no nos guste, si a él le parece bien, está bien.

El tema son las convenciones, las regulaciones, y las normas, que tratan de regular el miedo a lo diferente, de protegernos de aquello que nos puede hacer mal. Es como el árbol de la ciencia, en el Paraíso Terrenal. Al final, tanto nos cohíben que lo dotan todo del atractivo de lo prohibido…y claro, pasa lo que pasa, mentiras, desconfianza, infelicidad…

Seamos nosotros mismos, mantengamos la norma de no herir a los demás, y seremos más felices.

Y tú, ¿qué harás para ser tu mismo?

Disfruta lo que tienes

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Comía ayer con un amigo de Barcelona, que se ha mudado a vivir al Reino Unido. Comimos cerca del Port Olimpic, con estas magníficas vistas a la playa. Después de comer, mi amigo quiso dar una vuelta para aprovechar el sol, como si supiera la que le esperaba al volver a casa. Efectivamente, apenas 4 horas más tardes, ya en su casa inglesa, tuvo que poner la calefacción para poder resistir…Y eso me hizo pensar que, muchas veces no valoramos lo que tenemos…hasta que lo tenemos que echar de menos. Hay un montón de pequeñas cosas a nuestro alrededor, que están en nuestro día a día, y que nuestro cerebro ya da por supuestas, no las valora ni las disfruta, hasta que ya no están, sea por voluntad propia o causas externas. Y no me refiero ya a lo obvio, familia, pareja, amigos, trabajo, etc, sino a pequeños detalles: el sol, el mar, la playa, la sonrisa de un niño, un sorbo de café recién hecho, el olor a pan tostado…el ser humano, en su afán por TENER, ambiciona cosas grandes y no se fija en las pequeñas. Volvamos a lo básico, disfrutemos mientras podamos de lo que nos rodea, y nuestra vida será mucho más sencilla, y más feliz.

Y tú, ¿qué pequeña cosa vas a apreciar hoy?

Decisiones de futuro

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Tengo 43 años, una edad en la que muchos suponen que lo tienen todo hecho, que saben lo suficiente, que no pueden aprender más, y solo rentabilizar lo que ya llevan aprendido. Y sin embargo, aquí ando, definiendo un proyecto de futuro, para el que soy consciente de que me falta formación, que necesito aprender y formarme, y en ello ando, tomando una decisión al respecto. No será hasta dentro de 2 años, mientras tenemos que resolver otros asuntos, pero creo que es importante tener afán de aprender cada día algo nuevo, de reconocer nuestra perfecta ignorancia, de que aquello que damos por supuesto y que nos sirvió en su día para aprobar una carrera, para conseguir un puesto de trabajo, hoy no sirve de mucho. El mundo se mueve mucho, y muy deprisa, la información fluye con un caudal y un ritmo endiablado, y los modelos han cambiado. Nuevas formas, nuevas tecnologías, nuevos jugadores, que hace apenas 10 años ni siquiera eran imaginables, convierten todo en obsoleto casi al minuto después de salir. Cuánto más conocimientos que adquirimos hace la friolera de 17 años en mi caso…

Además, aprender, querer conocer, ayuda al cerebro a mantenerse despierto, a ser consciente, y a abandonar la cómoda complacencia en la que estaba instalado, pensando que ya había trabajado lo suficiente. Soy consciente de que me costará más que hace 20 años, pero si no fuera difícil…no sería un reto !! 🙂

Y tú, consideras que ya sabes suficiente? ¿En qué te gustaría mejorar tus conocimientos? Quizás tiempo atrás querías haber estudiado otra cosa, y no lo hiciste por pereza? El momento es ahora, adquirir  nuevos conocimientos te ayudará a reconvertirte y adaptarte mejor a los nuevos tiempos. Plantéate tu particular vuelta al colegio !

Disfrutar el momento

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Nos pasamos la vida buscando la felicidad como meta…cuando realmente debería ser el resultado de la forma en que nos tomamos la vida. Basamos el éxito, nuestras metas, en tener, en lugar de ser. Y así nos pasa, que cuando tenemos en nuestro poder aquello que ansiábamos, inmediatamente queremos más, nunca tenemos bastante. La verdadera felicidad está en disfrutar de los pequeños momentos de nuestra vida, la sonrisa de nuestros hijos, una cena con los amigos, un limoncello en la terraza de casa con unas magníficas vistas…cualquier pequeño detalle que muchas veces nos pasa desapercibido, no capta nuestra atención. Cada día de nuestra vida está lleno de estos pequeños detalles. Si conseguimos estar presentes, de repente estos pequeños detalles se nos revelarán, nos permitirán disfrutarlos y harán que cada uno de nuestros días tenga sentido, y nos haya resultado positivo. Como dice una amiga mía, cada cosa tiene su tiempo, no pretendamos tampoco buscar la felicidad como si fuéramos eternamente jóvenes, sino que hemos de buscar a nuestro alrededor, en nuestras cosas cotidianas. Cuando estás presente, te sorprendes de la cantidad de cosas en tu vida que pueden ser motivo de alegría, de felicidad, de sentir que nuestra vida es plena y satisfactoria. Haced la prueba y os convenceréis de ello. ¿Qué cosas en tu vida son motivo de felicidad?

Nota: la foto es de mi amiga Maria.

Día de los enamorados

Hoy 14 de febrero, día de San Valentín, quería aprovechar para hablar del amor. No me pienso poner intransigente, diciendo que la festividad de hoy se trata de un invento de los centros comerciales para hacernos gastar dinero, que puede ser, y que hay que querer a nuestras parejas todos los días, que por supuesto. Pero no negaré que a mi el día de los enamorados me gusta, por lo que implica de celebrar que, un año más, nuestro amor sigue vivo.

Hoy es un buen día, como otro cualquiera, la verdad, para reflexionar sobre nuestra relación de pareja, ver dónde puede mejorar, dónde ya es inmejorable y, sobre todo, cómo podemos avanzar. El truco de la longevidad de las relaciones es crecer, conjuntamente, no dejarnos arrastrar por la rutina, no ir cayendo en el conformismo y el aburrimiento, no perder la capacidad de sorprender, de vez en cuando, a la otra persona. Y sobre todo, comunicar, comunicarnos con nuestra pareja, hacerle saber lo que nos gusta, lo que no, lo que nos emociona, lo que nos inquieta, en definitiva, todo lo que nos puede ayudar a ese desarrollo conjunto que haga que, un día, al mirar atrás, podamos valorar nuestra relación como enriquecedora.

Feliz día del amor para todos !!